♥ El amor ♥♥
El amor es un
sentimiento universal inherente al alma de todos los hombres, sin importar su
condición, raza, sexo o pensamiento. Siempre ha sido un tema que ha inquietado
a pensadores, poetas, artistas, músicos, escritores que se han reflexionado de
distintas maneras acerca de él. ¿Cuál es su origen? ¿Por qué tiene esa fuerza
que nos mueve? ¿Qué o quién puede hacer surgir del que menos sospechamos, esa
llama incandescente que llamamos amor?
Hay diferentes clases
de amor: se puede amar a una persona en toda la extensión de la palabra. Se
puede amar a un ser querido cercano: hijo, padre madre, hermanos, abuelos, etc.
Se puede amar a un animal tanto como a un hijo. Algunos seguidores de distinta
religión manifiestan amar a su dios. Lo extraordinario del amor es que no puede
ser tasado por alguna cosa, pues no existe semejanza para igualarlo. Tampoco es
fácil poder demostrarlo. Las riquezas, la fama, el poder, no equiparan la
sensación de tener el alma plena de este sentimiento.
Existen distintos
tipos de interpretaciones del amor: egoísta (desmedido amor por uno mismo),
altruista (sentimiento espiritual que nos mueve a realizar actos en busca del
bienestar ajeno), etc. Es regido en el ser humano por sus procesos psicológicos y cognitivos, cambiando ligeramente sus expresiones por el filtro de la cultura
o sociedad en que se vive. Aparentemente, no es exclusivo de la especie humana.
Algunas especies como primates u otras de sistema nervioso complejo, según
estudios científicos, han llegado a demostrar entre sus congéneres
comportamientos bastante similares a lo que antropológica mente definimos como
amor.
El amor y la filosofía
En el pensamiento,
muchos filósofos se han acercado a definirlo como objeto de estudio. El filósofo
griego Platón en su diálogo conocido como El Banquete (que de hecho lleva como
subtítulo: o del Amor), intenta definirlo de acuerdo a su concepto idealista.
Allí varios personajes, entre los que destaca Sócrates, en medio de una cena
informal mediante un dialogo mayéutico pretenden esclarecer la naturaleza del
amor. Diálogo fundamental para comprender la concepción idealista del amor,
pues de acuerdo a la concepción platónica, el mundo de las apariencias es un
reflejo vano de la idea, que es la esencia verdadera de las cosas. Aquí
Sócrates se pregunta, por ejemplo, sobre los distintos atributos del amor: ¿es
bueno, es bello; es sabio, y si no lo es, es malo que será ignorante, pierde
así su ser? La ambivalencia constante es una de las principales características
del amor, por ello, por ser ―por estar representado para los griegos de esa
forma― un dios caprichoso y voluble, es por lo que se adapta perfectamente a la
naturaleza humana. El amor, pues, es un puente de comunicación con ese mundo
abstracto idealizado, puro y donde no cabe la imperfección. De esta idea pueden
derivarse distintas maneras de amor y sus modos o formas. El amor de Eros o
erótico, por su parte, manifiesta su obsesión por la posesión del objeto amado;
el acto carnal como expresión de afecto corporal hacia el objeto de deseo.
También para Platón y sobre todo para los griegos, el amor estaba íntimamente
ligado al concepto de lo bello. Hay distintos niveles en este aspecto: primero
está el amor por lo físico (lo evidente); en seguida se empieza a conocer al
otro y se pasa al espiritual (un nivel más elevado); en el punto más elevado
del concepto de amor está el nivel absoluto, que podría ser asociado con el
intelectual: muy por encima de todo concepto y completamente personal,
subjetiva. De todas maneras para Platón, la belleza absoluta es inconcebible
para el hombre, pues es necesario que se aparte del mundo de las apariencias
para contemplarlo en su naturaleza perfecta, mística y espiritual.
Esta es, brevemente,
una definición de lo que se conoce como amor platónico.
En el Medioevo el
concepto de amor se manifiesta en torno de la figura de Dios, esto para la
escuela escolástica, donde todo emana y tiene como destino último el bien
supremo que no es otro que según los doctores medievales, el Ser supremo el
motor del mundo. En el campo secular, la tradición feudal la figura del
caballero tuvo una gran importancia para el concepto del amor cortés.
Trovadores y juglares cantaban a du dama. Dentro de las características del
amor cortés, el objeto al que se debe mayor sumisión es al de la doncella,
trasponiendo el rol del señor feudal al de la dama receptora de la atención del
caballero. Es la sublimación del platonismo en el sentido de que el amor nunca
pasa por lo carnal o lo físico, pues es en la sublimación de la figura del amor
imposible donde radica su estado de beatitud espiritual y sacrificio.
Este concepto, sumado
a la convulsa situación de la época donde las guerras y sacrificios estaban a
la orden del día, daría pie a una gran cantidad de obras literarias sobre el
tema, que culminan con el género de novela caballeresca.
Dante: el gran canto
poético al amor
Precisamente, un
poeta pensador y teólogo medieval, Dante Alighieri (1265- 1321) hace del amor
un tema para su obra literaria magna. En la Edad Media, los conceptos
teológicos tenían gran importancia, por tal razón, toda inspiración o evocación
de belleza debía arreglarse al concepto de la creación de ella por la
inspiración de un artista divino. Un día cualquiera, el joven Dante, de pronto
queda hechizado por la presencia de una niña llamada Beatriz. Se dice que tan
sólo verla una vez, a los nueve años, le bastó para inspirarse; otras versiones
refieren que nueve años más tarde la encontraría de nuevo. Pero esto le bastó a
su invención como poeta, pues su obra la Divina Comedia, es una gran alegoría
al amor: el que siente el alter ego del poeta en su descenso al inframundo y en
el que el amor idealizado por Beatriz será su faro. Ella intercede ante la
Madre de Dios por Dante y al final de la obra, será la luz del amor divino e
infinito, la del creador, que ilumina el genio humano de Dante.

